Dado que la eficiencia energética es un elemento crucial del marco de actuación de la Unión Europea en materia de clima y energía y una de las prioridades de la Comisión Europea, el Consejo adoptó, el pasado 26 de junio de 2017, un Reglamento (2015/0149) por el que se establece un marco para el etiquetado de la eficiencia energética que sustituye a la legislación vigente (Directiva 2010/30/UE).
El etiquetado energético permite a los clientes tomar decisiones fundadas sobre el consumo energético de los productos relacionados con la energía.
El Reglamento establece unos plazos para sustituir las clases actuales A+, A++ y A+++ por una escala de A a G. Establece asimismo un procedimiento para reescalar las etiquetas en función de la evolución tecnológica. De este modo se evita a largo plazo el uso excesivo de las clases de eficiencia energética superiores.
La normativa contiene además disposiciones más claras sobre las campañas promocionales y los incentivos nacionales para promover las clases de eficiencia superiores, y pretende mejorar los mecanismos de aplicación y la transparencia de cara al consumidor mediante la creación de una base de datos de productos sujetos a los requisitos de etiquetado energético, que estará en funcionamiento a partir de enero de 2019. Esta base de datos permitirá que las autoridades de vigilancia del mercado de los Estados miembros garanticen el cumplimiento de los requisitos de etiquetado y se aseguren de que el cálculo de la eficiencia que consta en la etiqueta corresponde al declarado por el fabricante.
